martes, 6 de noviembre de 2007

TOMANDO A LOS DIOSES SERIAMENTE
Stephen McNallen


Es fundamental para la fe de Asatru la concepción de que somos estirpe y amigos de los Poderes Sagrados. Somos estirpe porque Heimdallr plantó la simiente divina en los vientres de nuestras madres ancestrales; amigos, porque intercambiamos dones cuando Dioses y hombres se encuentran en espacio sagrado en nuestro rito religioso fundamental, el del blót.


Esta actitud contrasta claramente con la relación encontrada en la mayoría de las demás religiones, donde los hombres son esclavos de Dios, aptos únicamente para obedecer y servir a su amo divino.


Desafortunadamente, usualmente asumimos de esta diferencia que está bien ser extremadamente casuales durante el ritual, tratando a los Poderes sagrados casi de la misma manera en que trataríamos a nuestros compañeros de bar. A comienzos de la década del ’80, una manifestación de esta actitud en los Estados Unidos fue la versión de la canción “Give Me That Old Time Religion”, que contenía versos irreverentes sobre una larga lista de deidades, incluyendo a Thor, Odin, y Freyja, entre otras. Pensamos que esto era realmente gracioso, especialmente después de haber bebido algunas cervezas o de haber pasado varias rondas de cuernos en torno a las fogatas, aunque, para ese entonces, casi cualquier cosa era graciosa.
En retrospectiva, esta actitud fue penosa, errónea e inmadura. Me alegra poder decir que la Asatru Folk Assembly ha crecido más allá de este comportamiento, pero como movimiento hemos perdido valiosos años con este tipo de niñerías.


Hago un contraste de esta actitud desenfadada con la seriedad que caracterizó a la manera en que nuestros ancestros se acercaron a lo Divino, y me horrorizo. Las antiguas tribus construyeron una red de protección de los rituales y de las costumbres en torno a la interacción con lo Sagrado que alentó a la deliberación y a la toma de conciencia de lo sagrado


Sí, compartimos la misma esencia y naturaleza con los Dioses y Diosas. Odin, Vili, y Ve (u Odín, Hoenir y Lodur, dependiendo en qué versión de nuestras tradiciones escojan) nos dieron este don al darle una forma a los componentes de nuestras almas para que se parezcan a las suyas, y de esta manera compartiendo el potencial de lo Divino. Pero mientras que somos similares en esencia, somos abrumadoramente diferentes en magnitud. Nuestras almas son como las efímeras chispas producidas al golpear el pedernal y el acero, mientras que los Dioses son rugientes altos hornos. Nuestra tarea es crecer para asemejarnos lo más posible a nuestra Estirpe Sagrada, pero tenemos…bueno, un largo camino por recorrer. No nos corresponde ser casuales o extremadamente familiares, tal comportamiento sólo puede hacernos pensar erróneamente que “somos tan buenos como ellos” – igualitarismo en su más tonta expresión.


Muchas veces pienso en si muchos de aquellos que condimentan sus blóts con comentarios casuales hacia sus “compañeros divinos” creen realmente en los Dioses. Tratar a Odin de cualquier otra manera que no sea nuestro más profundo respeto es ignorar el terrible misterio que lo envuelve, pero incluso Thor, amigo del hombre, no es nuestro “compañero”, aquel que en el bar nos compra un trago. Asimismo, las Diosas recibieron sus sombríos sacrificios en tiempos antiguos


No estoy diciendo que debemos temblar frente a los Poderes Sagrados, pero incluso el más asequible de ellos nos supera en evolución, en un grado que no podemos llegara comprender. Es erróneo trivializar, y debemos dirigirnos a ellos con una profunda reverencia. Aquellos que objetan que “los Dioses quieren oírnos reír” necesitan despertar y darse cuenta de que hay momentos para la risa y las bromas, pero ese momento no es cuando estamos frente a los Dioses y Diosas de nuestro Pueblo. Guarden sus risas para el hogar, si van a reír con nuestra Antigua Estirpe que sea en los banquetes en los que los Sagrados Poderes se sientan entre nosotros sin ser vistos.


Nadie va a tomar a Asatru seriamente hasta que nosotros comencemos a tomar a nuestros Dioses y Diosas, nuestra fe, y a nosotros mismos, seriamente. Cuando nuestras vidas estén embebidas con esta reverencia y sinceridad hacia los seres poderosos, transformadores e inspiradores de respeto que moran en Asgard y Vanaheim, entonces el mundo se pondrá de pie y tomará nota de ello!